Drifting Thoughts

One slim glass of coca-cola iceless on wood mueble by my pillow where I rest my skin in motionless tranquility so as not to sweat in summer afternoon

adobe tile room,

150 pesos rusty golden coins, a receipt for tomatos, and old Motorola accompany the dewy glass as I sit

and occasionally miss my city as she drifts through my head like breath or waves,

and sometimes her memory even pounds against my bones like veins of blood trembling with heartbeat,

she will always be fuera de la realidad, for her hospitality is rough like pavement and her heart a jungle of chaos;

but her Dream is like roses, an oasis to my soul’s reality.

her promise has fed me, no matter if I fulfill, for the wind has always pushed me where I need to be…

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El Robo

Elegirte

te eligiera si podría cambiar una tierra entera

una mente que podría resolver

para que no nos roben del bolsillo

nuestro tiempo.

El tiempo no absoluto

sino vago, como si no pudiera desaparecer

en algún momento de olvido,

El tiempo vagabundo

porque cambia su humor como pasos

en un camino que brilla con peligro.

Nos robaran

los momentos que creíamos inmortales

en la ciudad intensamente ambigua

con la seducción de su grandeza tanguera

su aire musical y su hermoso escondedero

y la miseria de su hambre imposible.

nos echa como un deseo roto

nos deja con corazones vacíos

después de su gran robo.

Silueta

Vivo como una sombra.

no verás mis ojos

no me sentirás

soy liquido como un color

sin palabras como la respiración

sólo ves una silueta

bajo luz como si fuéramos

ángeles lejanos

lejos de nuestras viejas ciudades,

usadas para absorber

nuestras lagrimas

que no encuentran donde caer

que desean el caos

de la cambia constante

que es la vida de una fantasma.

Me verás como silueta lamentable:

callada como la briza

que te toca como terciopelo azul

pero nunca te dice

una palabra que entiendes.

Esperarás que comparta contigo

un pedazo de mi alma

una sola palabra

del centro de mi ser

pero lamento que no puedo.

Mi piel es de piedra.

bajo el superficie de risa elegante

voz baja y manos inmóviles,

mi alma ardiente te desea

y cree que me dejarás

al final,

porque yo te quiero

demasiado.

Fragments

The way his eyelids fold above his eyes when he glances upwards.

A radio station I’d only heard online, blasting in a clothing shop

where I traded $20 for 200 pesos.

The first taste of cold Fernet and coke, with ice.

Standing to wait in the street, instead of the sidewalk.

Hearing “feliz navidad” as I buy 2 liters of water for a sweltering day.

Walking on the handprint of Maradona, as though I were in a Hollywood

one million times more personally meaningful.

Every shower freezing, like a baptism each time.

Crepes of caramel and the blackest beer in the house,

lying sick in my bunk, next to a future lifelong friend

who offered me a walk on the beach,

but I was leaving that day.

last night, ultimately alone, Mendoza,

empanadas, spaghetti, too much, never enough

of that restaurant with the flag in the window.

the chico in the plaza playing mad guitar with his

girlfriend watching proudly on the bricks.

no shame anywhere, and personal sadness

only under a thick layer of empathetical radiance.

our last moments in each other’s presence,

spent in pointed silence.

regret for not loving you sooner,

passionate nerves vibrating for the future.

My small green silk journal from abuela.

the chair he pulled out for me

salsa I pretended to dance,

wondering if he was intentionally edging

so close to my mouth.

the City at dawn, garage doors over each shop,

-except the Farmacia-

the cigarette between his lips,

no fingers used to keep in place,

instead interlaced with mine,

despite my numb.

Chinese food and flan,

dinner on the hostel’s bench by his side,

why didn’t I kiss him in the shower

upstairs, while everyone ate?

the hostel worker who “waved good-bye”

to his return plane to Mexico, D.F.

the New York man, searching for his “latin lover”

no Spanish in his yankee vocabulary,

curing a hangover with a mar-gar-it-ah,

memorable.

the taxi driver who took me to my return airport,

promised me “nada es imposible”.

demasiados adioses.

the stars of Santiago city lights shimmering

along with my tears, crying together in solemnity

as Soda Stereo filled my ears,

knowing I had not meant to leave.

Anhelandote

           Aun recuerdo tus palabras.

Duelo porque necesito.

suelo bloquear recordar las sensaciones

de nuestra noche

para que no me duela.

Pero duelo igual.

ansío sentir tu lengua

atrás mis labios,

en los cóncavos de la cueva

donde reside mi alma,

el portal por cual pasan

mis promesas y proclamas,

desde una garganta de fuego–

cien grados del anhelo

que calentó mi corazón

por cuyas cámaras suenan tus ecos;

que en un nivel de mi piel

y del tiempo,

aún me estas tocando:

te siento,

como un beso eterno–

un lazo

que hicimos una noche imprevista.

Al recordar me enloquezco,

al amanecer la oportunidad me escapó,

ahora temo a menudo.

Acá la esperanza suele caer…

Sol del Barrio / Barrio Sun

I did this assignment before but now I feel like delving deeper…

Toes over cobblestone,

tumbleweed, cracks in pavement

train station

blues.

echoes of a suitcase

rolling down a quiet road

one girl

miles away from home.

restless wind

stirs in the corners

of the barrio

as faces watch

from porches of cumbia

and sweat.

soccer and dust

creaking railway

dusk and waiting

for a bus full of silent lips.

fear sits like food

in every stomach

filling us up to the brim

with love for the seconds

we spend breathing quietly

in summer tranquility

near and far from where we’ve come,

chokingly saying nothing

and softly knowing everything

under Buenos Aires sun…

To Know

toss and turn,

go the nights

in the waiting room

for life.

desperate

for new faces,

to climb mountains,

to leave.

I live on the edge

of “almost”

and danger,

all sense lost.

I live in a spiral

of delusions and dreams,

illusions and love,

hope and dread.

my soul will not

stop churning

until we set sail

and know.

Just to know–

how the streets will make me feel,

where his love will make me want to be,

why I gave up every bit of

reality

to know the worth of my small dream

Breathing in the City

motorcycles roar like tigers

into the yellow night

fireworks smack the air

like falling stars that sing

cars honk at one another

and race on through the dark,

never sleeping life

breathes throughout this city’s lungs.

and in this city, I can rest

because the restlessness exhausts me.

In this city, I’m not hungry

when it’s too hot to eat,

I sleep and listen softly

to the heartbeat of my streets.

‘En Silencio Despertaras’

Una carta para Gustavo Cerati–

Gustavo Querido,

Eras vos

que me llevaste a la ciudad de la furia.

Cuando todos decían que me he vuelto loca,

estabas a mi lado, 

tu voz en las calles

siguiéndome por cada rincón.

Así sabía que esto fuera mi hogar.

 

Tu melodía es nostalgia

y mientras respirabas

nos quedamos jóvenes. 

Seremos ancianos ya.

 

Tu música es un pedazo de mi alma–

Eras una parte de nuestra esperanza.

En tu voz

existen tiempos más ligeros

y ahora quizás temamos

que ya no se despertara una luz así.

 

Pero dentro de ti había un millón de años luz 

que ahora han dispersado como cenizas de tu pasión

quedando en nosotros

ardiendo en nuestros ojos y corazones

y nuestros historias de amor…

así seguirás viviendo para siempre. 

 

En silencio te despertaste

mientras esperábamos para verte volver.

ahora te lloro

pero mañana estaremos juntos

hasta siempre, en Buenos Aires,

con todo el mundo azulado,

Gustavo Cerati…

 

 

 

 

Mi Tierra (My Land)

Mi tierra

los violines lloran por las rincones de esta ciudad triste

y llena de amor amargo y sueños sin destino.

A la misma vez que baila la gente

oscuramente,

como la sombra que se detiene

por todos lados de este reino abandonado.

Mi corazón se queda con esta tierra mía

a pesar de su tristeza inmensa.

Fumamos, el viento y yo

cuando las calles son vacías,

las pocas veces que se me escape el miedo

de la soledad fatal.

Como si estuviéramos bajo la tierra,

olvidados por los de arriba.

Aunque somos los fuertes,

no nos permiten tener voces–

somos las ratas,

como si fueran ellos la ciudad.

Cantáme, Buenos Aires,

para que sepa que aun tengas esperanza,

para que yo también pueda ver la luz

en la sombra de nuestro futuro.